Su cliente la guarda
Escanea el código que usted deja en la caja y la tarjeta se queda en su celular, junto a su tarjeta del banco. No baja ninguna aplicación.
Para autolavados
Eso es Argox: su cliente guarda una tarjeta en el celular, usted le pone un sello en cada lavada, y al juntar las que usted decida se lleva una de regalo. Sin aplicaciones que bajar, sin aparatos que comprar. Cuesta $599 + IVA al mes, y el primer mes es gratis.
Y algo que casi nunca podemos decir: el experimento más citado sobre tarjetas de sellos se hizo, literalmente, en un autolavado. Abajo están los números.
Cómo funciona, en corto
Usted no instala nada ni compra equipo. Lo único que cambia es que, al entregar el carro, alguien de su equipo escanea un código desde su propio teléfono.
Escanea el código que usted deja en la caja y la tarjeta se queda en su celular, junto a su tarjeta del banco. No baja ninguna aplicación.
Mientras entregan el carro, le escanean el código desde cualquier teléfono. Cinco segundos.
Cuando le falta una lavada, su cliente lo ve. Cuando se la gana, también. Usted no persigue a nadie.
¿Y esto funciona? Se midió en un autolavado
Dos investigadores repartieron 300 tarjetas en un autolavado profesional y las siguieron nueve meses. A la mitad de los clientes les dieron una tarjeta de 8 sellos vacía. A la otra mitad, una de 10 sellos con 2 ya puestos de cortesía. Fíjese bien: el esfuerzo real era idéntico —ocho lavadas pagadas— y el premio era el mismo. Lo único distinto era empezar sintiendo que ya llevaba algo avanzado.
la completaron
la completaron
Qué hacer con esto: regale el primer sello en el momento en que el cliente guarda la tarjeta. No le cuesta una lavada y casi duplica las probabilidades de que la termine.
Nunes y Drèze, «The Endowed Progress Effect: How Artificial Advancement Increases Effort». Journal of Consumer Research, vol. 32, núm. 4, 2006.
Y hay otro número, del mismo ramo
Harvard Business Review publicó un estudio sobre qué pasa cuando un negocio de servicio deja de perder clientes. Midieron varios giros; uno de ellos fue una cadena de servicio automotriz.
Fue lo que subió la ganancia en la cadena de servicio automotriz al reducir 5% la fuga de clientes. En otros giros el rango fue de 25% a 85%.
Reichheld y Sasser, «Zero Defections: Quality Comes to Services». Harvard Business Review, septiembre de 1990.
Por qué no basta el cartoncito
Todo lo anterior depende de una sola cosa: que el cliente vea cuánto le falta. Ahí es donde la tarjeta de cartón se cae.
En la guantera, debajo del seguro y los tickets de la gasolina. Cuando la busca, ya la perdió.
Un sello de tinta lo consigue cualquiera. Regala lavadas que nadie se ganó.
El cartoncito no puede decirle que ya solo le falta una. Y ese aviso es justo lo que lo trae de vuelta el sábado.
Haga la cuenta
Si cada uno suma dos lavadas de más mientras llena su tarjeta:
80 lavadas · $14,400
Eso es 21 veces lo que cuesta Argox al mes ($695 con IVA).
Las dos lavadas son la referencia del experimento citado arriba, no una promesa nuestra: allá midieron cuánta gente completaba la tarjeta, no cuánto vendió el negocio. Su resultado depende del suyo.
El primer mes es gratis. Sin contrato, sin instalación, sin aparatos que comprar. Se sale cuando quiera.
Usted escoge el premio, nosotros armamos la tarjeta y su código se queda en la caja. El siguiente carro que entre ya se la lleva.